Cómo redactar para convencer

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La aparición y consolidación de Internet ha propiciado que la comunicación ensanche sus horizontes para abarcar a casi todo el mundo. No digo todo el mundo porque, aunque virtualmente todos podemos comunicarnos por Internet, no todo lo que escribamos va a ser leído automáticamente. Internet es como un desierto. Nada te impide ir al desierto y ponerte a vender tus productos; o predicar opiniones muy originales; o dar una conferencia sobre teorías que llevas madurando muchos años. Desgraciadamente, no ocurrirá nada, porque nadie sabe que estás allí. Lo mismo en Internet. El problema es quién va a leer lo que publiques, o cómo podrán localizarte. Bajo la etiqueta SEO se agrupan una serie de técnicas destinadas a conseguir que tus escritos se encuentren más fácilmente en buscadores, y por tanto sean más leídos. Recomiendo a todo el que quiera difundir algo que estudie un poco de SEO. Sin embargo, posicionar tus contenidos es una cosa, pero primero tienes que crearlos, y de eso nos vamos a ocupar en este post. Concretamente, de cómo redactar para que te lean. Mostrar algunas pautas sobre cómo escribir es complicado, porque todo el mundo cree saber hacerlo. Leemos una novela de Balzac y decimos: “¡qué fácil! Esto también lo sé hacer yo”. Será necesario cierto tiempo y cierta capacidad de auto-análisis para comprobar que, para pillar a Balzac, hay que correr mucho.

Escribir en Internet

Otra de las cosas que ha modificado Internet es la forma de escribir. El formato papel sigue existiendo y no tiene por qué desaparecer, pero la mayoría de la información nos llega a través de Internet. Unas normas generales a la hora de escribir serían: Cualquier fuente legible y con un tamaño normal sirve, tanto para los encabezados como para el cuerpo del texto. El estilo piramidal, usado en periodismo, es preferible. Se asume que el lector va a echar un vistazo rápido y sólo terminará de leer el texto si le interesa. Sembrar el texto de enlaces externos no es aconsejable, aunque sí dejar caer unos pocos que sean significativos.

Medio

El medio en el que escribimos condicionará la forma de redactar. Más que el medio, podríamos decir el público al que nos dirigimos. No es lo mismo redactar para una publicación de novedades musicales, que para un blog de economía, o para una página web de una empresa que muestra su catálogo de productos. Una norma básica sería ser creativo en sitios creativos, y formal en sitios formales. Si se trata de mostrar un producto hay que eliminar todo estilo y ceñirse a describirlo de la forma más sencilla, comprensible y útil para el lector; si se trata de venderlo hay que estimular el apetito del comprador, sin llegar a mentir. El tipo de público es importante. No se redacta igual si nos dirigimos a niños que a gente adulta; a jóvenes que a jubilados, etc. A pesar de lo dicho, y por el mismo funcionamiento de Internet, lo que publicamos en un medio puede ser re-posteado, o compartido por alguien en otro, con lo que nuestra intención inicial puede quedar desvirtuada. Esta pérdida del medio de referencia, aunque posible, no nos ha de preocupar. Nosotros le damos nuestra intención y después asumimos la pérdida de control, pues todo escrito deja de pertenecernos, pasa a manos de otros que lo interpretarán como quieran.

Estilo

Conseguir un estilo propio es algo que puede llevar tiempo, así que no hay que desesperar nunca. Lo más importante es la fluidez del lenguaje. Esto expresa coherencia y seguridad, por eso convence al lector. No metas palabras raras, ni expresiones de moda. El orden de las ideas es irrelevante, a menos que existan unos pasos obligatorios, como por ejemplo en la construcción de una casa. Lo que sí tiene que haber en cualquier escrito, para que tenga coherencia, es una idea central —lo que quieres decir— y unas ideas secundarias —que refuerzan o demuestran lo que quieres decir. Una y otras tienen que estar relacionadas, y de las ideas secundarias se tiene que sacar como conclusión la idea principal, y viceversa. Aunque suene complicado, es lo que hacemos cada vez que queremos convencer a alguien de que haga algo. Escribir es convencer. Se dice que la primera impresión es la que cuenta, y que si el lector navegante ve algo en nuestro escrito que no le gusta, se marchará para siempre jamás. Esto no es del todo cierto. El navegante puede marcharse, y también puede regresar por una serie de razones: porque no ha encontrado nada mejor, o porque hubo algo de nuestro post que le dejó pensando. Escribe sin miedo, porque si el navegante es de clic fácil, no habrá nada que puedas hacer para retenerlo. Fidelizar navegantes a cualquier precio traicionaría nuestro primer objetivo, que es brindar una información adecuada y útil.

Técnicas rápidas

A continuación vamos a mostrar algunas técnicas rápidas de redacción de posts que pueden utilizarse: Listas: este tipo de posts suele tener la estructura de lista y su título suele ser del tipo “Diez cosas que nunca debes hacer cuando viajas”, o “Los diez secretos que no sabías de Lindsley Lohan”. Puedes usar esta técnica, pero recuerda que cuanto más específico seas, más probabilidades tienes de no repetir algún post ya escrito. Si tu post es sobre viajes, no pongas en el título “viajar”, porque hay muchas formas distintas de viajar, y muchos países, así que hay muchos viajes diferentes. Cómo hacer: esta estructura es parecida a la anterior. Se explica una tarea, o un proyecto en una lista de pasos. Este esquema cuenta con la ventaja de que inspira mucha seguridad, puesto que se basa en un estilo académico, que el lector percibe como serio y fiable. Sensacionalismo: si en el título ponemos que ha aparecido un OVNI de madera en el despacho del Papa, lo más seguro es que la gente quiera saber más. Sin embargo, tiene que haber un porcentaje alto de verdad en lo que contemos, o nos convertiremos en difusores de rumores infundados y dejarán de leernos rápidamente. Una cosa es exagerar un poco el relato y otra mentir con descaro, y esto último siempre pasa factura. Ideas originales: si tienes alguna idea o teoría propia sobre cualquier cosa, exponla, pero hazlo bien. Es decir, o la mencionas como posibilidad o la expones con todo rigor. Por injusto que sea —y lo es—, el lector tiende a creer a aquellas personas o instituciones en las que tiene confianza, y a menos que seamos una autoridad en alguna materia, nuestras ideas originales serán catalogadas como de lunáticas, pero hay que ser audaz e intentarlo. Autenticidad: es lo que mejor paga a largo plazo. Si escribes de forma honesta conseguirás ganarte la confianza de los lectores. Los atajos sensacionalistas significan pan para hoy y hambre para mañana.

La guinda

Por último vamos a mencionar dos ingredientes clave para cualquier post: Pasión: cuando alguien está tan centrado en una idea, teoría, deporte, afición o creencia, cuando lo vive apasionadamente, se nota. Se nota en la forma de escribir, y esa pasión va más allá de las palabras, termina saliendo del papel y entra en la mente del lector. La pasión es contagiosa, y es interesante por sí misma. Esto no significa que baste para convencer, pero sin pasión está claro que no convenceremos a nadie. Creatividad: es algo muy valorado a la hora de escribir, aunque pocos saben definirla. Copiar está prohibido, pero imitar no. Hacer ejercicios de estilo, o sea, redactar al estilo de alguien que nos gusta, es una buena práctica para moldear nuestro propio estilo. Lo mejor es ser uno mismo. Exprésate tal y como eres de la mejor forma que sepas. Todos tenemos acceso al humor, a la intriga, a los argumentos demoledores, a las demostraciones contundentes. Es más una cuestión de entrenamiento que de talento innato. Banner colaboración Redacción  

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